El contenido fundamental de la actividad del Estado socialista consiste en la labor de organización de la economía y la actividad cultural y educativa.
El desarrollo de las fuerzas productivas y el perfeccionamiento de las relaciones socialistas de producción no se producen espontáneamente, por sí
solos. El papel decisivo en la organización de la producción, la distribución y el cambio de los productos en todas las etapas de la construcción del socialismo corresponden al Estado socialista.
El Estado socialista, basándose en las leyes económicas del socialismo, elabora los planes del desarrollo de la economía y la cultura y moviliza a todo el pueblo para su cumplimiento. Determina la escala, el ritmo y las proporciones de todas las ramas de la economía nacional, la cuantía y estructura de las inversiones, organiza la gestión financiera y del crédito, confecciona el presupuesto nacional y asegura su cumplimiento, distribuye la renta nacional y determina las partes correspondientes a la acumulación y al consumo. El Estado lleva rigurosamente la contabilidad y el control de la medida del trabajo y la medida del consumo. Determina la política de salarios, organiza el comercio, fija los precios de las mercancías, etc. El estado forma y prepara a toda la población, corre a su cargo la organización de todos los eslabones del aparato administrativo.
Armonía de intereses
El Estado supedita el desarrollo productivo a las necesidades e intereses de todo el pueblo, se utiliza la planificación y orientación del desarrollo productivo hacia el beneficio popular. De conformidad con los objetivos planteados, la sociedad establece la necesaria proporcionalidad entre intereses individuales y el interés general.

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